28.4.08

Siete de la mañana


Cuando M pestaño empezó el fin del mundo y pensó que hubiera sido conveniente descansar un poco para ver ese espectáculo. En la calle había un alboroto: niños llorando, gente gritando, personas corriendo de un lugar a otro, los autos estrellados contra los autos estrellados.
El cielo se partía en dos y ella bostezo...
Recordó el día anterior, y es que en realidad no había día anterior, simplemente seguía presa en el mismo día, los ojos se le cerraban por ratos y recordó algo que algunas horas antes le había dicho a su amiga... en realidad solo recordó los gestos, la boca moviéndose, pero las palabras eran de éter, moviéndose dentro de su cabeza, sin poder contenerlas pasaban, las miraba, se esfumaban en el otro lado. La música vertiginosa, la oscuridad, el ruido, y el bum bum, de los tambores.
Era la puerta de la habitación a las siete de la mañana.

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