28.4.08

Mediohumano


Un desconocido susurro: que bonita pareja hacen

Que sabe el de nuestros calores internos
Que sabe de nuestros sueños perversos
Que sabe del recorrido de nuestra sangre
Que sabe de nuestra metamorfosis nocturna

Algunas noches, ajenas a tu vida
Vagabundeo como perro cojo
Buscando el medio humano que fui alguna vez.

Esa vida que llevé
La llevo recogida en mi ojo pirata
Ajeno a esta abrumadora ciudad sin linaje puro.

Pero tú
Eras más insignificante
Que pelusa de ombligo
Y te vi…
Te hice participe de mi cruzada
Te sometí placidamente
Juntos hemos rugido.

No más sacudiré la epidermis,
No más me desmantelaré como fierro retorcido,
No más removeré las heridas de guerra,
No más me fundiré como metal al calor.

Por que te vi.

Siete de la mañana


Cuando M pestaño empezó el fin del mundo y pensó que hubiera sido conveniente descansar un poco para ver ese espectáculo. En la calle había un alboroto: niños llorando, gente gritando, personas corriendo de un lugar a otro, los autos estrellados contra los autos estrellados.
El cielo se partía en dos y ella bostezo...
Recordó el día anterior, y es que en realidad no había día anterior, simplemente seguía presa en el mismo día, los ojos se le cerraban por ratos y recordó algo que algunas horas antes le había dicho a su amiga... en realidad solo recordó los gestos, la boca moviéndose, pero las palabras eran de éter, moviéndose dentro de su cabeza, sin poder contenerlas pasaban, las miraba, se esfumaban en el otro lado. La música vertiginosa, la oscuridad, el ruido, y el bum bum, de los tambores.
Era la puerta de la habitación a las siete de la mañana.